Respuesta corta: una tabla de MDF de 30×30 cm, clavos de cabeza pequeña de 2 a 2,5 cm, una madeja de algodón encerado y un martillo de tapicería. Todo se consigue en una ferretería y una mercería.
La tabla
MDF de 12 a 15 mm es lo más cómodo: es parejo, barato y el clavo entra firme. El pino también sirve, pero tiene nudos y el clavo se desvía cuando cae en uno.
Para empezar, 30×30 cm. Es suficiente para un mandala completo y no te agota. Más grande significa más clavos, más hilo y más horas; mejor dejarlo para la tercera pieza.
Pide que te la corten en el mismo lugar donde la compras. Suele ser gratis y te ahorra la sierra.
Los clavos
Cabeza pequeña, de 2 a 2,5 cm. Si la cabeza es muy grande se roba la atención; si el clavo es muy corto, no queda suficiente fuera para enganchar el hilo.
Calcula entre 60 y 200 según el diseño, y compra un 20% de más: siempre se dobla alguno. Se venden por peso, así que la diferencia de precio es mínima.
El hilo
Esto es lo que más cambia el resultado:
- Algodón encerado. El mejor para empezar. No se deshilacha, mantiene la tensión y perdona errores.
- Hilo de bordar. Más brillo y más colores, pero se enreda y hay que tensarlo con más cuidado.
- Hilo de nailon. Para efectos muy finos. No lo recomiendo de entrada: resbala en el clavo y los nudos se sueltan.
Una madeja alcanza de sobra para una pieza de 30×30 cm en un color.
El martillo
Pequeño, de tapicería. Un martillo grande es incómodo para clavos chicos y termina golpeando la tabla. Si puedes, consigue también unas pinzas de punta fina para sujetar el clavo al empezar y no martillarte los dedos.
Cuánto cuesta en total
Muy poco, y ese es el punto de esta técnica: con lo que cuesta un par de cafés tienes material para tu primera pieza. Lo que vale no son los materiales, es saber el orden.
Lo que NO necesitas
Ni pistola de silicona, ni herramientas eléctricas, ni kits caros. Los kits que se venden armados salen varias veces más caros que comprar las piezas por separado, y traen un solo diseño.
Fractaleria